Fantasma

Encontré a una fantasma muy singular, difuso. En mi cuerpo una descarga se manifestó, no sabía por qué. Me era realmente familiar, lo único que me pude alcanzar a preguntar en ese momento, es si tenía algo que me uniera a él.

 Un lazo, un pasado, un sueño; algo por lo cual sentir aquella candidez tan extraña en el momento que me miro. Era poco común. Parpadee varias veces confundido, estirando después mi palmo hacia él. Volteo a verme tan confuso o más que yo, mientras una gran cantidad de esferas de diversos matices dorados se filtraban alrededor de su efigie blanquecina, que poco a poco tomaba forma.

Una silueta pequeña apareció detallándose sus facciones, para mostrarme una niña. Una mantenía patente su mirada confusa al darme la mano.

─ ¿Tu también te has perdido?… ─ Cuestionó uniéndose cada una de sus moléculas. unos rubios hilos eran ondeados desde su testa; por los vientos. Un lazo rojo adornaba uno de los lados, mientras sus ojos azules se veían dotados de una inexplicable tristeza, mas de la que yo pudiera haber adivinado que contenía.

─ ¿Perdido? ─ Pregunte arqueando sorprendido una ceja, sin soltar su mano un momento.

─ Si… en este mundo ─ Manifestó bajando la mirada, mientras presionaba con más fuerza mi mano ─ En un mundo, sin salida… encapsulado por un  deseo ─ Continuó con su explicación ladeando su rostro aun cabeza bajo.

─ ¿Encapsulado? ─ Dude aun mas extrañado. No daba crédito a lo dicho, eso se podía solo si se tratara de un sueño ─ ¿Estás segura le lo que dices?… en todo caso, yo estoy contigo… en el mismo lugar – Anuncie queriendo animarla, sin mucho éxito.

─ Aun así… hay una diferencia entre tú y yo… ─  Entonó soltando mi mano para darse la vuelta y correr hacia un campo de altos pastizales de color paja.

Hizo un ademan apresurado para que le siguiera.

Yo no le seguí… Continúe parado en el mismo lugar. Sentía que si le seguía terminaría sin encontrarla en aquel denso paraje. Un empujón me hizo dar varios pasos, girándome nuevamente para encontrar a la pequeña detrás de mí.

─ ¿Qué sucede? ─ Cuestione para que ella inflara sus cachetes en señal de molestia y se echara a correr de nuevo pasando por uno de mis costados. Se dio vuelta con elegancia; regalándome una sonrisa.

─ Esa es la diferencia… tú y yo no estamos en el mismo lugar… Tú nunca me has querido acompañar… me has dejado en este mundo… Me olvidaste, corrí un día por que añoraba tanto a alguien y tú te quedaste inmuto en tu lugar ─ Sentenció viniendo a mi mente un pasado cercano donde yo era aquella niña…

“ ¿Y si volviera que haría?… No lo sé, tal vez hubiera tomado otro de los caminos que me ofrecía mi raciocinio”