
Autor: Asumi-chan
Arte
Arte… Eso fue lo que pensé en cuanto vi ese par de ojos escarlatas, pero no pude admitirlo… Arte… la perfección que a mi me ha costado la vida encontrar, mejorar, embellecer… ese arte, esa explosión, esas sinuosas formas volando por los aires, ese grácil movimiento de mis criaturas consiguiendo un grito desgarrador y después el silencio… esa ha sido mi vida… ese ha sido mi ‘arte’. Pero él… su arte… es innato, de nacimiento, su don, su maldición, su logro, esos ojos… ese brillo, esa frialdad, esas ilusiones que consiguen hacerte cometer locuras, suicidarte por él, por que ese arte es ‘especial’, por que ese arte es ‘brillante’, por que ese es el arte que yo siempre quise conseguir y estuve buscando durante mucho tiempo.
- Aún te queda mucho que aprender chico… – fue lo que me dijo una vez Sasori-sama.
Él también tenía su propio arte, sus marionetas, pero no era grácil, no era vivido, no era hermoso, no era letal… lo suyo era un arte muerto, el cual con el tiempo sería pasado, sin embargo el arte que había contemplado en los ojos del Uchiha sobrepasaba ello, un arte que cautivaba, un arte que te hacía querer ver más pero al mismo tiempo te aterraba, un arte por el cual morirías, ‘su’ arte.
- Itachi-san tuvo que destruir muchas vidas para llegar hasta aquí – había escuchado a Kisame alguna que otra vez decir en la guarida – sin embargo esos ojos que posee de nacimiento, son ahora cuchillas de doble filo, mortales y a la vez suicidas – rió con algo de sarcasmo – su ‘arte’ como tu llamas no solamente es suyo, su hermano también los poseerá algún día – ese fue el fin de la conversación.
Su hermano, algo suyo, un familiar, un lazo… él los había perdido todos, por que su arte era así, nadie nada más que él podía contemplarlo, admirar esas belleza, era especial, solamente necesitaba saber que aquellas voces que se habían acallado tras aquella muestra de arte habían visto su hermosa danza de figuras, eso lo gratificaba. Sin embargo, su arte era como el del Uchiha, un arma de doble filo pues había una forma definitiva de expresionismo, su orgullo, su logro, su todo, aquello nadie lo podía vencer, su arte era perfecto, espléndido y hermoso… pero aún así.
- “Te queda mucho que aprender…” – esas palabras resonaban en su cabeza – “Los posee de nacimiento…” – su don innato para promulgar esa ferocidad.
Le odiaba, sí, le odiaba, detestaba, le causaba repulsión… pero aún así admiraba. Por que él poseía algo que le había costado tantos años conseguir, su arte no era nada comparado con el del Uchiha, pues ni él mismo sabía cual era la última forma de expresión de este, por eso le odiaba, por eso le admiraba, por eso intentaría superarlo… Pero cuando fracasó en su primer intento, al estar en la misma banda no había más oportunidades de probar que su arte era mejor, que había progresado, que ese don no era nada para su trabajo y esfuerzo, para que fuese reconocido, para que la explosión terminase en un hermoso espectáculo… por eso luchó contra él.
- “Alguien que confunde los dones de su familia con su propio poder…” – eso lo había dicho él, en un tiempo que le parecía lejano, y ahora ahí estaba.
Luchando contra esos ojos que odiaba, los que admiraba, los que haría desaparecer al fin con su arte, puesto que luchaban la mejor solución era demostrarle a ese chiquillo que aún no estaba a la altura de su hermano, aunque fuesen los mismos ojos, aunque fuese la misma crudeza, aunque se reflejase ese odio hacia el mundo… ese arte supremo que hubiese deseado él mostrar al mundo. Por eso lo destruiría, por eso acabaría con él, mataría al hermano del que poseía su sueño, su inspiración, su odio y admiración, mataría al Uchiha Sasuke… con su arte, por que a fin de cuentas, todo era arte.
- Mi arte… es la explosión – musitó para luego alzar la cabeza y volver a ver esos ojos escarlatas, lo tenía decidido, vivo o muerto, derrocaría esos ojos, por que su arte lo sobrepasaría y destruiría, por que nunca mejor dicho, por amor al arte, estaba dispuesto a dar su vida.
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Deidara Vs Sasuke
Inspiracion: Deidara
Emocion: Frustracion, desesperanza, molestia, malestar, un corazon aun mas roto
Motivo: Depresion
[ "Nadie me conoce lo suficientemente bien, como para darse cuenta del patetico estado donde me encuentro" ]
Piensalo…
Miento, si hay personas… Esas que me han ayudado, ahora que tan solo vivo en la tristeza… Gracias JJ, Luni, Alan/Ulqui-chan, Juanito, Manuel, Alejandro, Carlos, gracias a todos ustedes… Probablemente no veran esto. Ya que, no es el caso, que me vean aun mas sumida…
Citare un hermoso fic…
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Autor: Liari-Zero
El autobús de las siete
Aunque su expresión denotaba seriedad e impasibilidad, su interior no podía estar más agitado. Que es lo que tenia ese día tan gris que le daba la sensación que algo extraño iba a pasar, talvez el hecho de estar acostumbrado a días soleados y claros, pues es obvio si te encuentras a la mitad del verano un día tan lluvioso no es nada normal.
Miró su reloj distraídamente e hizo una mueca de enfado. No le gustaba el horario que tenia, lo hacían sentir que le recortaban la libertad.
Con paso seguro llegó a la parada de bus. Tomaba el mismo carro a las 7 a.m. y llegaba exactamente a las 8 para comenzar la jornada, o al menos eso es lo que se espera si es que el bus no llega tarde como siempre.
-La puntualidad dice mucho de uno- piensa mientras se arregla la corbata con una mano.
Puede oír retazos de la conversación de las personas que se encontraban cerca sin tomarle importancia, pero es cierto, que clase de atención puede merecer una charla sobre los malentendidos del gobierno.
Una frase que llega hasta sus oídos hace que voltee extrañado, dos sujetos con trajes formales hablan sobre lo hermoso del día. Vuelve su mirada hacia el cielo que seguía nublado con indicios de lluvia y hace una mueca de entendimientos al pensar en la ironía escondida que llevaban las palabras de aquel hombre.
Puede ver como unos niños lloran por razones desconocidas mientras juegan con aburrimiento al fútbol. Extrañado voltea a ver si esa rara actitud había causado alguna reacción en la gente a su costado, sin embargo, estos siguen tranquilos mirando sus relojes de vez en cuando o esperando con impaciencia al bus que parecía no llegar nunca.
-Realmente hoy es un día muy raro- piensa agarrando su maleta fuertemente con algo de miedo.
Sus ojos se posan en el parque que se extendía en la acera del frente, con horror descubre que todas las plantas se encontraban muertas. Anonadado se percata que el árbol mas cercano se encontraba libre de hojas, como si de otoño de tratara. Las flores marchitas pierden su color luminoso y toman un color marrón casi gris. Sacude la cabeza pensando que todo eso era simplemente una ilusión óptica.
Enfoca nuevamente la mirada y ve con asombro como un pequeño niño se encuentra llorando sentado en la vereda, estupefacto reconoce la ropa que lleva como la de un paciente de hospital. Extiende la mano y da unos cortos pasos hacia el pequeño con intención de cruzar la pista.
El bus de las 7 enviste fuertemente contra el hombre que se encontraba a punto de cruzar hacia la otra acera. Con un sonido sordo este es empujado una distancia de casi 10 metros y cae huecamente sobre la pista.
El dolor indescriptible se extiende por todo su cuerpo. En su mente sabe que se acerca el fin, escucha los gritos de las personas que corren a buscar ayuda. Mira hacia el cielo y ve asombrado como cambia de gris a soleado, con cansancio vuelve sus ojos hacia el parque y ve las flores marchitas volverse nuevamente de colores hermosos, por ultimo solo para confirmar su teoría voltea hacia los niños jugando y con tristeza ve como felices practican fútbol.
Entonces lo comprende, se da cuenta de todo. Así de gris y lluvioso se ve el día de la muerte, marchito y triste se muestra las horas previas antes del final de tu existencia. Con un último esfuerzo voltea a ver al niño que se encontraba llorando en la acera, con nostalgia recuerda al pequeño que murió hace un año en el hospital por falta de médicos. Antes de cerrar definitivamente los ojos recuerda lo que una vez su padre le dijo:
-Un doctor nunca debe permitirse llegar tarde al hospital porque pueden haber pacientes que sufran las consecuencias.
Pero él no había tenido la culpa, no había sido su intención llegar tarde.
El autobús al que subía todo los días le había quitado la vida. Después de todo, la culpa había sido del autobús de las 7.
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[ "Si todos los dias son asi ultimamente, significa que yo estoy muerta en vida" ]
|| “El arte es… Una explosion!” || …Am I Supposed To Be Happy? || …Odio esos ojos… || 14/07/08 – 27/08/09
